Oración contemplando las tortugas loras de Ostional de Santa Cruz

Señor, Dios bueno, que nos hablas no sólo desde tu palabra escrita sino también desde las maravillas de tu obra creadora; con una vida promedio de 50 años, menos que el promedio de vida en la mayoría de países, hemos descubierto en Playa Ostional cómo las tortugas loras nos enseñan valores espirituales que son fundamentales para la vida humana.

Mientras con el arribo de la flota, los machos esperan mar adentro, son las hembras las que realizan toda la labor en las playas: igualmente en nuestras comunidades son las mujeres las que realizan las labores más duras, y cuando son madres solas les corresponde toda la responsabilidad, mientras muchos hombres generalmente se limitan sólo a la manutención económica del hogar. Ayúdanos a valorar más el papel de las mujeres en nuestra sociedad.

Las tortugas loras tienen bien clara su dirección, saben de dónde vienen y a donde van, sin errar nunca su paso, sin distraerse con superficialidades; permítenos, Señor, no desviarnos del camino de la justicia y la solidaridad.

Ellas también siempre regresan a Ostional, la tierra que las vio nacer; no permitas, Señor, que olvidemos nuestro terruño natal, y sepamos defender ante todo el derecho de nuestro pueblo a una vida digna, con trabajo y bienestar social, sin jamás traicionar a nuestra comunidad, sirviendo a intereses politiqueros,  foráneos o amenazantes de su vida.

Las tortugas loras no ponen sus huevos en cautiverio, porque son hijas de la libertad, que nosotros seamos también defensores y promotores de esa libertad que nos da la dignidad de ser hijas e hijos del Dios que sacó su pueblo de la esclavitud de Egipto hacia la tierra de la liberación.

Al igual que no pocos inescrupulosos trafican con la carne y los huevos de tortuga, a espaldas del pueblo, también no pocos atentan contra los habitantes de las comunidades costeras, que están, al igual que muchas tortugas, en peligro de extinción: permítenos luchar al lado de los que se sienten amenazados en la tierra que los vio nacer, sintiendo amenazada su existencia.

Finalmente, Señor,  admiramos la paciencia de las tortugas, que comenzó cuando dilataban 4 horas mientras rompían la cáscara para nacer, y esperar posteriormente a que varias de sus compañeras estuvieran libres y así subir juntas desde los 40 centímetros de arena que las cubrían, apoyándose las más débiles con el trabajo fuerte de las otras, y así pudieron salir y caminar juntas hacia la nueva vida, con paso lento pero siempre firme. Ellas que han sido nuestra inspiración para la oración sean también estímulo para saber vivir en comunidad, nadando juntos en el mar de la esperanza y la solidaridad que cada nueva flota de tortugas nos da. AMEN

Pbro. Ronal Vargas Araya, Ostional
30-04-2011