Tradicional “Pasada del Niño Dios” en Liberia

La familia de doña Luz Maria Baltodano de Valdelomar Baldioceda, amaneció muy atareada. Es el día de la Pasada del Niño y todavía quedan detalles que atender.

El tradicional portal (sagrada familia) que ocupa media habitación, esta adornado con papel encerado y colocado por niveles; lucecitas rutilantes, animalitos y estampas representativas propias del quehacer de la región guanacasteca. Al fondo están las aromosas ramas de árbol de madroño, con hojas verdes y flores blanquecinas, presencia típica en los portales liberianos.

Niño Dios ya está listo, estrenando vestido como todos los años. Cuenta doña Blassy Leiva, que en los primeros años, las hermanas Baldioceda Salazar confeccionaron los vestiditos del Niño; y que cada año alguien le regalaba el trajecito que estrenaría la Noche Buena.

Doña Mayra Estrada de Valdelomar (nuera de doña Luz María) me ha dicho que la tradición continúa; todos los años antes del 24 de diciembre, llega una persona a tomar las medidas del Niño y ver el modelo antiguo para hacer el regalo. Dice que tienen guardado alrededor de 50 vestidos.

Luce el Niño acostadito en un mullido almohadón, en su cochecito blanco adornado con cintas y listones blancos de seda y flores de madroño, esperando la hora de su “Parada”.

Al caer la tarde, doña Luz María abre las puertas de su casa; antigua, de bahareque y madera, encalada, con corredores y patio central, ubicada en Calle Real, 150 metros de la Gobernación.

Pasa adelante a las vistas del Niño; muchachos, adultos y muchos niños. Los invita a saludar al Niño y tomarse una rica horchata y una chicha con buen jengibre.

Son las 7 de la noche y llegó la hora de la procesión. Todos esperan en la calle, la salida del niño en su cochecito blanco, llevada por su madrina y su padrino.

Asoma el Niño y se oyen sonidos de pitos y aplausos y vivas al Niño. La Banda Nacional arranca con una parrandera, música fiestera típica guanacasteca. Acompañando por niños vestidos de primera comunión y de pastorcitos, se inicia la Parada.

Los acompañantes caminan alegremente; saludan, sonríen, conversan, manifestando su admiración por la belleza de la imagen, la delicadeza de sus facciones, la dicha de los liberianos de tener su Niño Dios y una tradición tan particular.

Los niños son los que más disfrutan y gozan de esta actividad religiosa. Es muy grande la emoción que sienten e indescriptible la fantasía de poder ver y tocar al Niño Dios, que a media noche pasará por su casa trayéndoles lo regalos de Noche Buena.

Sigue la procesión por la Calle Real hasta la Gobernación; dobla y en fila sobre la Inmaculada Concepción  directo hacia la Ermita de Nuestro Señor de la Agonía (1850, adobes y madera; patrimonio histórico) donde mucha gente lo espera.

También un portal con aroma de madroño dispuesto. Los presentes aguardan su turno para adornarlo y depositar su limosna como es la tradición.

Afuera en la callecita (frente a la Ermita) hay fiesta; juego de pólvora, cimarrona con alegres parranderas y venta de refrescos y  “gallos”.

Este año la pasada del niño de la ermita de condega hasta la ermita de la agonía. Sera a las 7 p.m. Luego a las 08:00 pm solemne eucaristía de navidad, la misa inicia en la ermita de agonía  y concluye en el templo parroquial.

Escrito por Melida Obando Viales
lunes, 24 de diciembre de 2007
Tomado de culturaliberiana.com