Padre Ronal Vargas Araya CAMBIÉ PARA SEGUIR SIENDO EL MISMO:

17 de abril de 2012, día internacional de la lucha campesina
Creo en un solo Dios, Padre y Madre de misericordia y compasión, del derecho y la justicia; creo en su hijo Jesús, que optó siempre por los más pobres y por eso trataron de eliminarlo, pero resultó vencedor; creo en el Espíritu Santo que habita en todas las personas de buena voluntad y habla cuando su pueblo se levanta y no sólo por medio de personas ungidas o líderes religiosos; y creo en la iglesia, no aquella que se llama a sí misma “única puerta de la salvación”, sino la que se reconoce servidora de la humanidad (del Reino), la iglesia donde los últimos y los pequeños son los más importantes, la iglesia de los pobres, la iglesia que no se encierra en los templos…
Hay momentos en la vida en que, para continuar siendo el mismo, uno tiene que cambiar. Cambié de escenario, pero no de luchas; cambié de camino, pero no de meta; cambié mi discurso, pero no mis ideales; cambié de canción, pero no dejo de cantar; cambié los templos por las plazas públicas y por los diálogos para reconstruir la ciudadanía; a fin de cuentas, como decía el poeta, se hace camino al andar, golpe a golpe, verso a verso.
Algunos me podrían tachar de traicionero, de incoherente, de cobarde… Les digo con la honestidad de siempre: Traicionero es el que da la espalda a los suyos cuando lo necesitan, y mi opción por las personas pobres está intacta, pues con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar. Cobarde es el que huye por miedo a lo que viene, y yo quiero enfrentarme con las armas de la verdad y el derecho a la bestia neoliberal que comenzó devorando las playas de Guanacaste y ambiciona con tragarse todo; yo quiero ayudar a despertar la valentía indígena chorotega que se respira en estas tierras. Incoherente es aquel cuyos actos no concuerdan con lo que piensa y dice, es cuando las manos no actúan conforme a lo que dicta la cabeza, tal como tantos líderes políticos que salen con frecuencia en los noticieros…el incoherente tienen su lógica propia, y actúa por lo que otros de más arriba le digan, actúa por conveniencia y no por convencimiento; yo no pretendo ser como ellos, pero tampoco al extremo contrario, ser un coherente radical, partidario de bloquear todo e imponer a la fuerza lo que quepa en mi pequeña cabeza de la compleja realidad que nos desborda: así es como han comenzado los autoritarismos (de los Arias, por ejemplo) y los fundamentalismos que tanto dañan la humanidad y la democracia. Simplemente quiero sincero con Dios, con ustedes y conmigo mismo.
He servido de forma comprometida en la iglesia católica por 33 años (6 en el seminario Domingo Savio de Cartago; 5 en Guatemala, trabajando entre indígenas y en barriadas populares; 1 en El Salvador, contemplando los desastres de la guerra y el terremoto de 1986; 3 en el Seminario Mayor de Paso Ancho en San José, y 18 años como sacerdote del pueblo en 8 cantones guanacastecos). Igual que nuestro hermano mayor e inspirador de todas nuestras luchas, Jesucristo, siento que la muerte está cerca; los 33 años de vida religiosa llegaron a su final… Como sacerdote llegué a la mayoría de edad: 18 años, y créanme que los he disfrutado al máximo, sirviendo con amor en todos los lugares donde estuve, y sembrando el derecho y la justicia. Mi primer año de sacerdote en Nicoya lo viví en el precario Camino al futuro, por el parque Los Mangos de San Martín, pagando 5 mil colones por alquilar una casa de piso de tierra, que fui mejorando poco a poco mientras aprendía de mis vecinos y vecinas pobres, y de los drogadictos que a diario me visitaban para tomar café y contarme de sus andanzas… Esta experiencia entre los más pobres marcó el paréntesis de mi vida sacerdotal que ahora cierro para autopromoverme como laico, como uno más del pueblo, laico como ustedes, laico como fueron Jesús y María. Seguiré siendo católico, pero siempre ecuménico, pues estoy convencido que la iglesia católica no tiene el monopolio del Espíritu Santo, quien como el viento sopla donde quiere…pero no sabes de donde viene ni a donde va (Juan 3,8).
Los últimos años en la Diócesis de Tilarán-Liberia, a la que le entregué mi vida plena, los compartí con el Obispo Monseñor Girardi, padre, pastor y académico admirable. A él le agradezco profundamente su oración, apoyo, comprensión y el haber confiado siempre en mi persona… Conocí también muchas religiosas, laicos comprometidos, seminaristas, diáconos, sacerdotes y obispos entregados con sinceridad y amor a su ministerio, particularmente al trabajo con las personas pobres y excluidas de la sociedad. Cargo en mi alforja para siempre su amistad y el aprecio y admiración que les profeso, sé que nunca dejarán de orar por mí y sonreírme cómplicemente en mi nueva aventura.
En medio del desconcierto en mi crisis existencial leí a aquel poeta peruano que decía: “O encuentro espacio, o me lo abro” (Chocano), y decidí CAMBIAR para seguir siendo el mismo. Escogí esta fecha 17 de abril, día de la lucha campesina, pues recuerda las constantes luchas de muchos terracarentes por sobrevivir, a pesar de que los Gobiernos han tomado una clara opción por la agricultura intensiva de los más ricos, por los grandes monocultivos que excluyen del negocio del campo a los pequeños y medianos campesinos. Hoy me presento ante el campesinado como un campesino más, que vivió entre cafetales su infancia y buscó a Dios con intensidad durante 33 años de su vida, descubriéndolo de nuevo en el sudor de la gente del mar y del campo, en las angustias de las personas migrantes, en el dolor de los encarcelados y enfermos, en la decepción de quienes confiaron en los políticos que se enriquecieron gracias a sus mentiras y engaños. Según el Código de Derecho Canónico, la participación política de la iglesia se hace necesaria cuando así lo exija la defensa de los derechos de la iglesia o cuando se promocione el bien común. De ser un cura del pueblo, hoy me presento ante ustedes como un VARGAS más que sueña con otro GUANACASTE, más equitativo, más ecologista, más productivo, más valiente, más solidario, más acogedor de mano de obra, más nuestro.
Hace años que descubrí la figura del doctor Francisco Vargas y fui impactado de inmediato por este político criollo tan valiente y original que logró quitarle centenares de votos al corrupto partido en el poder para elegirse diputado guanacasteco de verdad, pues aunque nuestra historia electoral recuerda nombres de diputados(as) por la región, al leer sus pocas intervenciones directas en las discusiones de la Asamblea Legislativa y descubrir los intereses que les movían en las votaciones, caemos en la cuenta que casi en su totalidad fueron diputados(as) Meseteños, y lo más que hicieron fue favorecer los negocios de la oligarquía y de sus grandes familias ganaderas. Confío que seré un diputado diferente, transparente, cercano, valiente e inclaudicable…seguiré siendo el mismo.
Termino con un llamado a la subversión. Si yo, VARGAS, he podido dar un paso hacia el cambio, porque creo en la transformación de Guanacaste ¿quién en nuestra amada provincia no puede romper con años de “más de lo mismo” que a final de cuentas todavía nos mantiene hundidos como la más pobre de Costa Rica?… Después de casi 80 años de silencio confraterno en política, ya se escucha a lo lejos, desde Palmira, el grito que un día logró que la esperanza renaciera en la pampa… El grito de VIVA VARGAS hace temblar de nuevo a quienes se creyeron por años dueños de Guanacaste y hoy están desenmascarados como oportunistas, sinvergüenzas, traicioneros y bandidos…aunque caminen vestidos siempre de traje entero y sean de reconocidas familias que presiden los topes y las fiestas cívicas de su Cantón. Con ustedes fui cura aguerrido, con ustedes seré diputado del pueblo.