Pon de tu parte para mejorar la calidad de vida de tu ciudad

El ser humano a pesar de ser un mamífero tiene ciertos comportamientos más propios de otras especies, como el coral o las hormigas, ya que ha aprendido a vivir en sociedad y comunidad, hasta el punto de que un pueblo o ciudad se organiza de forma muy parecida a una colonia de insectos. Sin embargo hay algo en lo que falla el ser humano, pues a pesar de ser un animal social siempre tiende hacia el individualismo, lo que termina provocando que las ciudades no tengan toda la calidad de vida que deberían. Así que mientras las hormigas se encargan de que el hormiguero esté en perfectas condiciones para todos, los humanos no muestran el mismo mimo con sus ciudades. Por suerte hay una serie de prácticas que podemos aplicar a nuestro día a día, como optar por comprar carros que no contaminen o ser amables con nuestros vecinos, que aumentarán de forma drástica la calidad de vida de nuestra ciudad. Con la ventaja de que estas rutinas se extienden entre nuestros conciudadanos de la forma más positiva.

 

  • Utiliza el transporte de forma eficiente. Coger el coche para cualquier desplazamiento, especialmente los cortos, termina provocando que el aire de nuestra ciudad esté contaminado, algo que afecta tanto a la salud de los seres vivos como a la limpieza de los edificios. Lo mejor es optar por andar o la bicicleta en desplazamientos cortos, teniendo la opción del transporte público para los más largos siempre y cuando nuestra agenda nos lo permita.

 

  • Trata tus desperdicios con responsabilidad. Aquí debemos de tener en cuenta tanto la basura que generamos en casa como la que producimos fuera de la misma. Para la primera es muy importante reciclar, para evitar contaminantes basureros en las afueras de la ciudad. Para la segunda hay que usar siempre las papeleras, pues una ciudad sucia afecta muy negativamente a nuestra salud, tanto la física como la psicológica.

 

  • Respeta el mobiliario urbano y las zonas comunes. Lo que hay en las calles de nuestra ciudad no es algo que no tenga dueño, sino que pertenece a todos, con lo que cualquiera debería respetar desde un banco hasta un arbusto como si fuera suyo. Si se consigue generar ese sentimiento de pertenencia y responsabilidad, los propios ciudadanos se encargarán de cuidar su ciudad, vigilando para que nadie la ensucie o estropee.

 

  • Sé amable y considerado con tus conciudadanos. Por último no podemos obviar la importancia y los beneficios de algo tan básico como la buena educación. En la mayoría de las ciudades, especialmente en las grandes, el estrés es un grave problema que puede derivar en patologías como la depresión o la ansiedad. Así que no podemos olvidar la importancia de algo tan sencillo como dar los buenos días o las gracias, algo que puede hacer que una persona se relaje y olvide el atasco que ha tenido que sufrir para llegar a su puesto de trabajo.

 

Al fin y al cabo todo se resume en ser conscientes de que nuestros actos tienen repercusiones más allá de nosotros mismos, no sólo en nuestros conocidos, sino en todas las personas con las que compartimos ciudad. Teniendo esto presente sólo hay que actuar pensando en los efectos de lo que hacemos, esperando que la mayoría haga lo mismo y así conseguir que nuestra ciudad sea un lugar mucho más sano y agradable donde vivir.

 

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