El gran Wálter Angulo

Un 5 de febrero de 1984, el admirado Wálter Angulo llegó a Nicoya seguro, sonriente, dispuesto a ensanchar su fama. Las fiestas en la Ciudad Colonial estaban en lo mejor. Wálter viajó desde Liberia (cabecera de la provincia de Guanacaste en Costa Rica) para encaramar su suerte en “El Puñalito”. Era un toro menos famoso que él, pero toro al fin. Y sucedió lo peor. Toda la gente lo vio. La bestia le destrozó el rostro con los cuernos y puso fin a su vida. Fuente: Ufrán García.

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