60 aniversario del apóstol de la alegría: presbítero Fernando González Saborío

Prof. Erasmo Chavarría Zamora // Estudios Sociales  – Cívica.

erasmoliberiano@gmail.com

“Hágase, Señor tu santa voluntad en cualquier punto que de ti esté.

Hágase, Señor tu voluntad, por más quebranto que me de.

Señor, hágase, en todo tu santa voluntad.

Señor, yo te seré fiel”, oración de escrita por el  presbítero Fernando González Saborío

Tal vez se han preguntado ¿quién es la persona que está enterrada detrás del  campanario del templo  católico central de Liberia? Su nombre completo es Fernando Antonio Eleuterio de Jesús Gonzales Saborío, nacido un 18 de abril de 1927 en la cuidad de Alajuela, hijo de Emilia Saborío Cabezas y de Francisco González Sibaja. Creció en un hogar católico donde en el año 1947 ingresó al Seminario Introductorio preparándose para la ordenanza del sacerdocio.

Para el año de 1951, es designado para servir en la Parroquia Inmaculada Concepción de María en  Liberia para  “inyectar en las venas del mundo la sabiduría del evangelio”,  como decía Juan XXIII.

Su servicio en la ciudad de Liberia -como un testimonio de vida sencilla y humilde- sembró el mensaje del evangelio.

Fue profesor del Instituto de Guanacaste, donde vio la necesidad de fundar un lugar para las señoritas que venían de lugares alejados para estudiar. Es por esto que se dio a la tarea de traer la primera orden de religiosas a Liberia: Las Hermanas de la Caridad de Santa Ana; que funcionó como internado en sus primeros inicios.

Pero un 21 de agosto del año 1957, se encontraba en Tilarán en reunión con el Clero y  manifestó “deseo regresar de primero porque dejé el Santísimo expuesto y Él me espera, el Santísimo me llama”. Y ya camino a Liberia, manejando un vehículo marca Jeep, en la cuesta del Chopo  -entre Los Ángeles y Cañas -(aproximadamente a las 2 de la tarde),  resbaló en una piedra suelta y rodó hasta un guindo. Sufrió golpes graves en la cabeza y alrededor de las 6 de la tarde, murió en el hospital San Juan de Dios en San José.

Días posteriores, el pueblo de Liberia se reunió para esperar sus restos y con él realizar un cortejo fúnebre sin precedentes en la historia del cantón.

Los padres del sacerdote habían dado su permiso para que su cuerpo reposara en la Ciudad Blanca  junto a su iglesia. Pero la ciudad de Alajuela, su ciudad natal, también lo reclamó.

Creyendo que había un error en el mensaje, los liberianos,  esperaron el cuerpo del presbítero en  el campo de aterrizaje hasta muy tarde. Sin embargo, este nunca llegó.

Veinte años después de su fallecimiento, un 21 de agosto del año 1977, un grupo de liberianos lograron con éxito la exhumación del cuerpo y su traída hacia Liberia.  Las autoridades civiles, religiosas y estudiantiles, lo recibieron con una gran caravana desde el Salto  hasta las antiguas “bombas” (estaciones de gasolina),  donde fue escoltado por los citadinos hasta el templo parroquial.

El pueblo de Liberia, le solicito al arquitecto, Carlos Matarrita Albenda, que diseñara un mausoleo acorde con la infraestructura del templo, para poder enterrar el cuerpo del sacerdote. Esta  se ubica a  un costado del templo parroquial,

Actualmente, se abrió  la causa para la Beatificación del  Presbítero Fernando González Saborío, donde se solicitó que cualquier favor concedido por Dios por la gracia de la intermediación del Padre Gonzales Saborío, sea compartida en el siguiente enlace: Facebook https://www.facebook.com/Padre-Fernando-Gonz%C3%A1lez-Sabor%C3%ADo-511870188975838/ 

Como dato curioso, hace años me habían comentado, que antes que se realizara  la exhumación del cuerpo, habían alistado un espacio exclusivo  para  la colocación de los huesos (ya que habían pasado 20 años de su entierro), pero cuando se abrió su tumba  el cuerpo esta incorrupto. Esta versión me la confirmo la misma hermana Claudia González Saborío.